
Suelen pasar cosas que nos sorprenden si es que decidimos andar por ahí, dejándonos asombrar por lo encontrado, sin necesidad de buscar nada. Así, el retazo de esa curiosa charla que escuché un día y lo que pasó después, tuvo lugar en un bar de Paraná que no siempre es bueno reconocer que visito algunas veces.
Fue a principios de 2008, en un atardecer de enero lleno de una humedad viscosa que flotaba en medio de un calor insoportable, donde los mosquitos eran los dueños absolutos del poco aire que andaba escurriéndose por ahí.
Lo recuerdo bien. Las sombras del espeso atardecer de ese día se hundían a través del enorme ventanal de vidrios sucios, desdibujando los rasgos de los hombres que sedientamente tomaban sus tragos unas pocas mesas más allá de la que había ocupado yo.
Gustavo Bupo y Oscar Rodríguez (yo los conocía porque eran medio parientes míos), especulaban sobre el mejor futuro posible:
-… Creo que es algo muy vago, no sé, una cosa demasiado incierta tener seguridades absolutas del mañana de la vida de cada uno –decía a Oscar-… Eso viene y listo.
-Está bien, Oscar, está bien, es verdad, pero si uno pudiera trabajar meticulosamente esa posibilidad indefinida que decís que es el futuro, y de acuerdo a la experiencia y aún antes de haberla tenido, hablando en términos temporales y de espacio…, tal vez esa posibilidad podría ser adiestrada, conducida, y llegar a producirse más o menos ajustada a los patrones que imaginamos, es decir, que sea definitivamente una certeza.
-No sé lo que querés decirme; no te entiendo un soto de nada.
-¡Pero claro, eso es!
-¿Qué cosa?
-Lo que acabo de explicarte.
-No entiendo, insisto.
-El futuro perfecto, entonces, es el que tendremos luego de haber vivido lo bastante como para hacer de ese futuro una historia posible, rompiendo lo que está establecido en la cárcel tiempo-espacio… Es decir, el futuro perfecto solamente puede darse en el pasado, modificándolo.
-Sigo sin entender.
-¡Claro!... ¡Hay que volver al comienzo!
-¿Qué comienzo?... ¿Qué está claro, hermano?
-Che, Me voy a nacer. Posiblemente vuelva en unos años a este bar, y en una de esas tal vez sigas estando aquí ese día –fue lo último que dijo antes de no estar más.
Gustavo Bupo regresó (parece ser que regresó) al 9 de mayo de 1964 y nació del vientre de Yolanda, su madre, comenzando así su futuro perfecto.
La noche hacía rato ya era cuando terminé mi cerveza. La cabeza me dolía un poco y sentía el cuerpo pegajoso y dolorido por las picaduras.
Oscar miraba todavía, sin entender, el lugar vacío donde había estado Gustavo. “¿Y ahora quién paga? –murmuraba como en una letanía-…, yo no tengo un mango en el bolsillo”.
(del libro "...de plazas, plazoletas y bares")
6 comentarios:
Al fin, muchacho, jaja. Digo, al fin reabriste este espacio. Una alegría poder leerte, Pablo. El comentario ya te lo dejé en la página celeste. Sólo decirte que lo leí nuevamente y lo volví a disfrutar, como corresponde a los buenos cuentos.
Un fuerte abrazo, che.
¡¡¡¡Hola Pablo!!!!!!!!
Me gusta tu historia; eso de un futuro perfecto, volviendo a nacer... recordar lo que se ha vivido y corregirlo; pero vivir es aprender sobre la marcha.
Una historia entre ciencia ficción (por eso de la alteración temporal) y filosófica.
A veces quisiera (más que volver atrás) ajustar el reloj de vida con algunas personas para que seamos más cercanos en la vida.
Sin duda que el personaje, no le queda otra alternativa que volver a equivocarse, porque vuelve a nace, sin haber aprendido. Busca el milagro... logra el milagro ...
Vuelve a nacer... pero:
"Todo el mundo que vemos sin excepción es producto de nuestra percepción.
Por lo tanto, si nos percibimos culpables percibimos un mundo que da testimonio de nuestra “supuesta” culpabilidad. Mientras que veremos un mundo diametralmente opuesto si nuestra percepción a cerca de nosotros es de inocencia.
El corregir la percepción a través de la máxima expresión de amor que es el perdón, nos permite percibir correctamente a todas y cada una de aquellas situaciones y personas que lejos de enjuiciar y “condenar “ les vemos como parte de una maravillosa experiencia de aprendizaje y crecimiento y así pasar de un mundo de culpabilidad a uno de inocencia. Esto propicia el verdadero milagro".
Un abrazo...
Jajajaja...
Baccong
ES BUENO DISFRUTAR UNA BUENA LECTURA...
GRACIAS!
inimputable, feliz con la noticia del libro y gustosa de leer el blog, un abrazotote
Cuanto análisis e hipocresía... que filosofía barata y zapatos de goma.
Vos a solas con vos: sabés bien quién sos y como has vivido hasta ahora. Tu mejor cuento es tu vida, ¿o no? Gran simulador con pretensiones de escritor. Te conocés bien aunque te pongas la careta que lucís ante quienes creen que sos un copado de izquierda, y no es así. Tu trabajo "escritor" es ser un ñoqui más.
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